Declaraciones del Cadenal Tomasi sobre las cuestiones debatidas con
los caballeros profesos de la Orden de Malta en su encuentro
celebrado en la Villa Magistral de la Orden de Malta en el Aventino.
Roma, 9 de junio de 2021.

La reforma de la vida de los religiosos de la Orden de Malta, en el
centro de la reunión.
El Cardenal Silvano Maria Tomasi, delegado especial del Papa ante la
Soberana Orden de Malta, se ha reunido ayer con los miembros de la
Primera Clase.
Junto a él estaba el Lugarteniente del Gran Maestre
Frey Marco Luzzago.
El objetivo de la reunión ha sido hacer un
balance del proceso de renovación espiritual en el que está inmersa
la Orden, la actualización de la Carta Constitucional y el Código,
los aspectos que afectarán a la vida de los religiosos y la acción
común de todos los miembros para cumplir el carisma de la Orden:
servir a los enfermos y a los pobres y dar ejemplo de una vida
cristiana coherente.
Como ha señalado el cardenal Tomasi, en el centro de la reforma se
encuentran estos elementos, que dan a la Orden su identidad
histórica.
En este contexto, se propone una observancia más estricta
de los votos religiosos por parte de los profesos, así como la
modificación de las normas y prácticas para hacerlas más armoniosas
con el Código de Derecho Canónico.
El encuentro, celebrado en Roma
en la Villa Magistral de la Orden de Malta, ha contado con la
participación de 32 profesos tanto presenciales como online.
Con esta ocasión, profundizamos con el cardenal Tomasi en los
principales puntos de la reforma discutidos durante el encuentro.
Eminencia, ¿confirma que entre los principales elementos de la
reforma está la armonización de las normas melitenses con el Código
de Derecho Canónico, incluyendo el fortalecimiento de los votos
religiosos y la vida comunitaria de la Primera Clase?
Un objetivo clave de la actual renovación, como se ha declarado
repetidamente, es salvaguardar y reforzar la originalidad e
identidad de la Orden de Malta como orden religiosa laica de la
Iglesia Católica.
Este objetivo pasa por una iniciativa importante, la de llevar la
vida de los profesos a un compromiso más integrado en la labor de la
Orden y ofrecerles la posibilidad, por ejemplo, de practicar el voto
de pobreza y la vida comunitaria de forma más coherente.
Todos estamos de acuerdo en que sería deseable que los profesos se
comprometieran, no solo a tiempo parcial como desgraciadamente
ocurre hoy en día, cuando se ven obligados a ganarse la vida con una
profesión civil, sino con la totalidad de su tiempo en las
actividades de la Orden en favor de los más necesitados.
¿Sobre qué base se regulará entonces la vida de los miembros de la Primera
Clase?
Al vivir el carisma de la Orden de Malta y sus votos, los profesos,
en la medida de lo posible, trabajarán en las actividades de la
Orden según sus competencias específicas. Obviamente, la Orden
correrá con sus gastos de manutención. Este compromiso especial de
los profesos tendrá numerosas ventajas:
– ya no estarán obligados a tener una profesión fuera de la Orden;
– podrán vivir su compromiso con la Orden de forma total;
– podrán, si es posible, vivir en comunidad con otros profesos;
– con su sola presencia reforzarán la espiritualidad de las obras de
la Orden, haciéndolas más visibles y un ejemplo para los demás
miembros.
La cuestión de la observancia del voto de pobreza se resolverá
porque la Orden les mantendrá económicamente.
Dado que las normas actuales limitan mucho el número de candidatos al cargo
de Gran Maestre, ¿cómo se modificarán los requisitos para su
elegibilidad?
Los actuales requisitos nobiliarios para la elección de
Gran Maestre limitan mucho el número de candidatos.
A día de hoy,
solo 11 profesos cumplen los requisitos para ser elegidos Gran
Maestre. Algunos tienen más de ochenta años y otros incluso noventa.
Por este motivo, la nueva Constitución prevé la supresión de los
requisitos nobiliarios para la elección.
El objetivo es permitir a
la Orden elegir un Gran Maestre entre un mayor número de candidatos.
Sin embargo, seguimos hablando de Caballeros Profesos con votos
solemnes.
El nuevo compromiso de vida de los Caballeros Profesos les liberará de las
profesiones civiles y hará que puedan contribuir a tiempo completo a
las obras de la Orden. ¿Estimulará esto nuevas vocaciones?
Ciertamente, eso esperamos. La pastoral vocacional es
responsabilidad de todos los miembros de la Orden.
La situación
actual es el resultado de la reducción del número de vocaciones en
los últimos 15 años, que ha hecho difícil compensar el número de
profesos fallecidos.
Estoy convencido de que la petición del Santo
Padre de «reafirmar el perfil de los profesos según la identidad de
la vida consagrada en la Iglesia» constituye un reto que interesa a
los jóvenes de hoy.
Por otra parte, los cambios en la Constitución y el Código reflejan
las enseñanzas del Concilio Vaticano II sobre renovación de la vida
religiosa.
Si, en un futuro, la Orden vuelve a ofrecer a los profesos
responsabilidades en las obras de la Orden y los apoya
materialmente, práctica que se abandonó tras la pérdida de Malta en
1798, esto liberará a los profesos de la necesidad de ganarse la
vida en profesiones civiles. Los futuros profesos podrán vivir
plenamente el lema de la Orden: Tuitio fidei et Obsequium pauperum.
Las vocaciones vienen de Dios, pero debemos cooperar con Él mediante
la oración, el buen ejemplo y la buena planificación. La reforma
debería servir también a este fin, haciendo más atractivas las
vocaciones en la Orden para los candidatos más jóvenes.
¿Es cierto que la formación desempeñará un papel importante en todos los
niveles y para todas las clases?
La formación teológica y espiritual de todos los miembros de las
tres clases, así como la preparación previa a la admisión en las
diferentes clases de la Orden, se convertirá en un punto esencial
como resultado de la reforma.
Nunca se ha definido un programa único
y moderno para la formación de los nuevos profesos. El nuevo periodo
de noviciado ofrecerá una interesante combinación de formación
teológica y espiritual y en el compromiso de servicio a los
necesitados.
¿Qué plazo prevé para la finalización de esta reforma?
Hoy es difícil hacer previsiones. Progresamos adecuadamente, pero
todavía hay que seguir trabajando. Estamos acelerando el proceso
para llegar cuanto antes a la vida normal de la Orden que todos
deseamos: en la Iglesia y en la sociedad actual, un testimonio de
auténtica caridad y esperanza para todos.

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